La Voz de la Mujer.. En las calles!!!



Amigxs;

Les anunciamos el lanzamiento del libro "la voz de la mujer" periódico anarco feminista de la region argentina de finales de siglo XIX.

Esten atentos al próximo lanzamiento.

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Como regar las votaciones para que nos sirvan.


Una de las ilusiones más líquidas de la democracia es aquella de las elecciones. Y si la base de la democracia es la dinámica “participativa” regida por el voto, ya podemos preveer que tan líquida y fácil de derramar es la argumentación de esta perspectiva política. Creo que en muchos lugares se ha hablado de la incapacidad del otro para representar y de la falacia de la intermediación política frente a la necesidad de la acción directa cotidiana de todxs. Es por esto que en este pequeño escrito me concentraré en otras de las limitaciones que le veo a la votación y a la democracia, discusión pertinente especialmente en esta época que nos llaman a votar en las elecciones.

Empecemos por el principio, los candidatos a ser elegidos; A diferencia del imaginario que nos intentan implantar en la escuela con los consejos estudiantiles institucionales -que cualquiera puede ser un candidato elegible- en la sociedad democrática adulta solo en la teoría es cierto que todos podemos ser elegibles. Claro, cualquiera puede ser candidato, pero esa falacia es tan grande como el hecho de que en la sociedad de libre mercado cualquiera puede comprar un Mercedes Benz y vivir en una casa con piscina. En el modelo de representación indirecta no cualquiera puede ser elegido, para poder entrar en una carrera electoral debes tener algunas características para que tu nombre sea recordado o tu propuesta creída. Nuestro sistema político, que no es nuevo, está constituido por un serie de mafias electorales organizadas alrededor de los partidos políticos que funcionan como máquinas de elaboración constante de elegibles, pero estos no son cualquiera de los que integran los partidos: en primera línea siempre encontramos a los hijos, sobrinos, nietos y hasta bisnietos de políticos que han participado en la historia de la nación en esta lógica representativa. Así que estamos llenos aquí y allá de Lleras, Gavirias, Galanes, Rojas y otra sarta de hijos de alcaldes, presidentes y demás que no han visto mejor camino que ganarse la vida como sus padres ya lo había hecho, aprovechándose de los impuestos sociales.


Otra generación de candidatos se ha extendido de la mano del no tan nuevo sistema neo-liberal, y es la de aquellos que se presentan como buenos gerentes, administradores y académicos de la administración pública, todos ellos tecnócratas (poderosos por la técnica) que creen que el problema de la administración parte de asumir los principios de la eficacia, la productividad y la evaluación racional de lo público. Grandes analistas pero profundamente ciegos al ver la realidad que esta mas allá de los modelos teóricos racionales (no todo es solucionable con la ciencia).

Una última tendencia la han tenido reconvertidos políticos, que han nacido en el movimiento social o en el caso de Colombia también en el guerrillero. Aunque muchos de ellos venían previamente de clases medias críticas, también en estos espacios se encuentran auténticos líderes de extracción popular que en su momento decidieron dejar la lucha social y vincularse con la política electoral (y toda la estabilidad económica, cultural y social en general que esta trae). Una vez decidieron por esta vía ingresaron como el resto de los políticos a las mismas dinámicas del clientelismo y corrupción que caracterizan el manejo burocrático de recursos públicos.

Quienes no han pertenecido a estos lugares de origen de sus candidaturas, y estos últimos definitívamente son la minoría, han visto las ventajas de ser político (y hace falta ser ciego o imbécil para no notar la diferencia de trabajar poco y ganar millonadas que obtienen los políticos, a seguir ganándole la vida haciendo horarios laborales completos), o creen de forma honesta en la posibilidad de aportar socialmente al mejoramiento de todxs, desgraciadamente son estos los que más rapidamente encuentran problemas para poder ser realmente elegidos. Pero claro para quedar en la categoría de elegibles tienen que tener la capacidad de: o bien comprar votos directamente o hacer que su nombre y propuesta sean recordados por la gente, y eso en nuestra sociedad del espectáculo no es más que tener la capacidad de montar campañas publicitarias costosas, que solo los mas privilegiados -o con el financiamiento de los mas privilegiados- se pueden desarrollar.

Acá se toca un tema fundamental: para poder ser elegido tiene que tener la capacidad económica de promocionarse, dedicar su tiempo completo a la campaña y tener los gastos cubiertos para hacer las diferentes apariciones en los lugares donde se quiere promover su nombre. Si bien es cierto que la ley colombiana patrocina económicamente las elecciones (entregando aproximadamente 1000 pesos por votos validos al candidato), este patrocinio nunca está en relación con los gastos necesarios para posicionar una campaña: mientras sea para un cargo más alto será más costoso en la medida que es obligación hacerse conocer en distintas localidades, varias ciudades si es el caso, el departamento, la región y el país. Allí es donde entran los compromisos previos que los candidatos hacen con aquellas personas que están dispuestas a financiar sus campañas, quienes a cambio de políticas favorables para sus negocios disponen dinero en cantidad necesaria para que su candidato-funcionario pueda tramitarles los diferentes proyectos que le interesan. A pesar de que Colombia, aunque mediáticamente solo Bogotá, se vea actualmente en un escandalo que parece coyuntural (al cual han salido todas las fuerzas de la salvación moral, encabezadas por el presidente, condenando y “persiguiendo” tal flagelo) lo real es que buena parte de las administraciones locales nacionales y a nivel mundial1 están atravesadas por esta tendencia de la administración: Financiación de campañas por contratos promesa.

Esto deja en el tintero una de las cuestiones más relevantes de la elegibilidad en la democracia, y es la que está atravesada por la condición de clase de los que pueden soportar económicamente las campañas. Puede que los pobres aspiren a puestos políticos, pero a menos que participen en clientelas, se alíen con ricos o recauden de una forma innata los recursos necesarios, la elección de estos candidatos procedentes de las clases populares solo será una excepción que confirma la regla2.

Y ahora: ¿que les tocará hacer a ellos cuando estén sin partidos y sin clientelas en los puestos a los que aspiran? pues no les queda de otra sino empezar a aprender de alianzas, bloques, construcción de mayorías y demás porque en el sistema democrático en el que vivimos nadie puede dirigir solo, debe ponerse de acuerdo así sea con una parte de la clase política para llegar a cumplir sus intenciones. Y allí entonces, aprenderá que la clase política solo sabe de una cosa: reproducirse como dirigentes a costa de los contribuyentes. A la inocencia de querer hacer sin contaminarse de la clase corrupta le seguirá el pragmatismo político en el que el hacer, así sea con la mejor voluntad, depende de aprender a negociar con los corruptos.

Ahora, como empecé esté artículo mantengo que las elecciones son una ilusión muy liquida por que son de esas cosas que independientemente de nuestra participación o no van a seguir sucediendo, votemos mil o quinientos siempre tendremos cada cierto tiempo la elección de nuevos “representantes”. Es una ilusión por que es difícil que alguien pueda representar realmente a tanta gente sin tener canales de comunicación constante, sin pertenecer a nuestras comunidades, respondiendo más a sus propios intereses ideológicos y sociales que a los de quienes votan por el. Pensemos tan solo por un momento en cómo se construyen los programas de gobierno: ¿has asistido a alguna reunión en que te pregunten sobre un programa de gobierno? pues no, los candidatos siempre parten del hecho que saben interpretar el clamor popular (ojo, que no es lo mismo que creer en ese clamor ahí es donde esta el arte de ser político, ser populista). Al final, los programas terminan siendo una reunión de sus prejuicios, sus anhelos de clase, su violenta afirmación del status quo o simplemente una poesía para encantar sirenas que los elijan.

Peligrosos políticos han intentado hacernos creer que si nosotros hacemos los programas y si participamos en sus mesas “pedagógicas” haremos parte efectiva de sus campañas; esto ha pasado con personajes como Antanas Mokus en Bogotá y con muchos de los políticos del Polo en el país. Pues no nos dejemos engañar, detrás de sus aspiraciones están sus propios intereses y, por mas altruistas que estos puedan ser, al final son sus aspiraciones, y a nosotros nos siguen dejando en el lugar de las aspiraciones de los sin voz que no son escuchadas por la clase política de este país. En el mejor de los casos en que propuestas altruistas lleguen a pasar y materializarse en políticas públicas, estas no serán resultado de nuestros anhelos sino de lo que ellos creen que queremos. Frente a los deseos de la clase política es hora de que empecemos a hacer escuchar nuestra voz, construir nuestras propias políticas públicas y desarrollarlas comunitáriamente sin ningún poder que interceda por nosotros.

Defender la democracia y sus elecciones nos hace caer en una gran ilusión por que las transformaciones estructurales que necesita nuestra sociedad nunca serán legisladas en el parlamento, nunca la democracia estará en contra del capitalismo, es imposible ser una contradictora de lo que se complementa. No hay males menores en los momentos de las elecciones, no existen elegibles que puedan mejorar un poco nuestra realidad, cualquier migaja que nos den será un grano más en la dominación a la que nos someten. Habremos que decidir dejar de recoger las migajas y empezar a cocinar nosotros de una ves por todas nuestro propio pan. Y por último, en la medida que se construyan en el mundo cotidiano formas de participación real en que todxs construyamos nuestra realidad sin intermediarios será evidente que no es necesario ni partidos políticos ni elecciones para decidir lo mejor para nuestras comunidades. La mejor participación que podemos hacer no es la del voto, es la del reconocernos en nuestras comunidades con nuestros iguales e ir poco a poco viendo que es lo que tenemos y que lo que nos han quitado. Llegará un momento en el que al analizar nuestra realidad decidamos combatir a aquellos que nos desangran con sus impuestos, alentar a nuestras comunidades a no depender de nadie más sino de nuestras propias fuerzas y energías, gestionar colectivamente la realidad sin programas ni parlamentos ajenos a nuestras calles.

Llegara el momento en que nos demos cuenta lo liquida y frágil que es esta realidad y decidamos simplemente regarla para que se evapore... ese día no nos dará miedo gritar a todos los vientos: El pueblo unido funciona sin partidos, el pueblo organizado funciona sin estado.

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Bogobingo II


Les invitamos gustosamente a que nos acompañen el PRÓXIMO SABADO 22 DE
OCTUBRE A UN NUEVO BOGOBINGO!!!!

Este tendrá lugar en EL CANEY DEL TAMARINDO, KRA. 14A No. 41-35, abajito
de la caracas y al pie (hacia el norte) del Canal del Río Arzobispo, DESDE
LAS 4:00 PM... Casa esquinera. ESTA VEZ VAMOS HASTA QUE NOS ECHEN!!!

HABRÁ, FRANCACHELA, PREMIOS, COMILONA, YENYERÉ Y ALEGRÍA!!!

La entrada que incluye un cartón cuesta 3 lukas y el cartón adicional 2
lukitas. ESTE DINERO ES PRO-FONDOS DEL CENTRO SOCIAL LA GRIETA, para que
podamos entre todxs seguir manteniendo abierto el espacio,
autogestionadamente.

¡¡¡LES ESPERAMOS!!!

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Globo infantil.


La revolución social no es una Utopía, aunque tampoco una soleada próxima.
No siento el viento cálido que avisa el alejamiento de las nubes negras.
Estoy convencido de que no es una Utopía por que ha sido claro en la historia
que ninguna tiranía dura 1000 años
aunque algunas 900 si.

Se que es imposible la estabilidad eterna
y aún más improbable la perfección de una maquina construida sobre la ilusión de la existencia.
Al capitalismo si no lo destruye la gente
lo destruirá su mismo falso piso
basado ahora en la ilusión
del dinero inexistente.

Tampoco creo que cuando caiga
solo por eso necesariamente venga otro sistema mejor.
Pero por lo menos
mientras lo conocemos
tendremos el tiempo para soñar como destruir a ese nuevo monstruo.

Precisamente por eso creo
que nunca estaremos cómodos con ideas y estructuras que duren intactas mucho tiempo.
Nuestros cerebros son dinámicos
los momentos de ocio los aprovechamos para dejar crecer el tedio.
Ahora, tampoco creo que por si solo se acabe
ni mucho menos que los reyes entreguen las llaves de sus castillos.
Siempre seremos necesarios los guerreros zapadores de minas
así nuestra pólvora sea sencillamente nuestras molestas ideas.

Del futuro, anhelo
contemplo preveiendo
la caida segura
la ilusión terca
el brazo nunca torcido
y la musculatura siempre cansada.

Pero prefiero miles de veces ese cansansio que el dormir
puede que en algún momento tome una siesta
pero nunca dejare de tener prendido el despertador.

Y no
soy incapaz de esperarlo sentado todo el tiempo
de noche en cuando mis palabras calientan mi cuerpo
de cuando en vez mis amigos me riegan con su adrenalina
y camino con ellos
aunque todos sabemos que el camino es duro
y que es posible que muchos nos dejemos mientras caminamos.
Otros lo dejarán quietos
otros preferirán dejarlo antes de ser pizados por las sombras negras de la tortura y el silencio.

No acepto el miedo como destino
siempre lloraré lo justo pero olvidaré pronto el riesgo.
Cuando veo a mi alrededor en días como estos
en que la esperanza explota como globo plástico en fiesta infantil
veo desasociego, incertidumbre y soledad.
De todos estos años de juego, lo mejor que he aprendido es a aguantar.
Siempre llega un día nuevo y el sol nunca deja de aparecer.
Aunque no logre todos los sueños
ellos nunca dejan de crecer
y como este mundo a ellos los prohibe
no tengo más que a ese mundo
hacerle cambiar de parecer.


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Lanzamiento del Libro: "Anarquismo y Poder Popular en América Latina"

n estos dìas de desfalcos millonarios, de salud y educación prestadas (cuando no mendigadas), de sentir que nos mienten en la cara una y otra vez, estos dias en que es imposible dejar de percibir que las cosas no andan bien... algunos y algunas aun no perdemos las esperanzas de que lo podemos hacer diferente, recuperando lo que nunca debimos dejarnos quitar, peliando con las otras por ello, volviendo a soñar que la autonomía y la solidaridad son posibles.

Por estás razones es que con terquedad hemos iniciado un nuevo proyecto editorial para plasmar en el papel esos sueños y provocar con más palabras en el debate la necesidad imperante de actuar.

Lxs estamos invitando al lanzamiento del Libro: "Anarquismo y Poder Popular en América Latina" que se llevarà a cabo el próximo sábado 23 de julio en el Centro Social ubicado en la carrera 17 No. 50-23 (lo ubicaran por que en la entrada hay un grafiti de una mujer lanzando flechas) a las 5:00 de la tarde. Por este día de lanzamiento el libro tendrá un costo de 10.000 pesos, después de ello valdra 15.000.

Esperamos que puedan pasar y así apoyar sueños de resistencia que quieren ser amaneceres de libertad.

Atentamente:

Editorial Un Gato Negro y Distribuidora Libertaria Rojinegro.

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Programación Centro Social del 4 al 9 de Julio.


Esta semana el martes a las 6 tendremos onces con la presencia de productores de alimentos (conoce al que produce lo que comes) y el sábado de 9 a 12 el mercado al que pueden asistir todxs a conseguir sus alimentos directamente de productores. Estas dos actividades organizadas por el colectivo Mercando Juntos. Por la tarde a las dos del mismo sábado tendremos el documental “La Toma” (ocupación y funcionamiento de fabricas recuperadas por obreros en Argentina) dentro del ciclo de autogestión.

Recuerden que todos los viernes estamos llevando deliciosos almuerzos a domicilio. Información y pedidos escribir a nuestro correo. No se olviden que siguen abiertas las inscripciones a los cursos de ingles (dos horas a la semana por 60.000 mensuales, recursos para la autogestión del espacio), también para inscripción y dudas escriban a nuestro correo.

Todos los días están abiertos el café, la distribuidora y la biblioteca ácrata.
Esperamos sus propuestas para ampliar la programación de Julio.

Lunes a Viernes de 3 a 8. Sábado de 10 AM a 8 PM.
Carrera 17 No. 50 -23
centrosocialbogota@riseup.net


From Aug 4, 2011


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¿Por Qué un Centro Social?

Somos hijos del cansancio, la desesperación y la agonía. Nuestro camino cambio el día que dejamos el televisor, que aun prendido, perdió nuestra atención. El deseo hizo que buscáramos confianzas, que nos encontráramos con otros que amaran la intranquilidad de preguntarse, y que camináramos sin rumbo fijo, saliendo del camino que nos habían mostrado nuestros padres, nuestros maestros... nuestros gobernantes. En esa trocha el cansancio lo volvimos inspiración, la desesperación sueños, la agonía vitalidad, convicción de que si somos los dueños de nuestros destinos no hay muerte que nos venza. Cabalgamos con las ideas que nos iban gustando, bebimos de las ideas que nos abrían más sed de conocer, y en esa carrera aprendimos que no solo era suficiente decir o escuchar, que era el momento de crear. No vendimos el televisor, lo conectamos a un nuevo canal, en el que podíamos escoger lo que queríamos ver, en el que no dependíamos de la historia de los libretistas: ese día nos decidimos por la realidad. Pero no la que nos ahogaba en el sinsentido, sino la que nos llenaba de fuerzas para soñar en un mundo nuevo no futuro, en un mundo nuevo aquí y ahora. El placer de sentirnos actores de nuestra obra magna, el saber que no estamos solos, la certeza de cuan justos son nuestros ideales, fueron los que nos convencimos de seguir abriendo caminos, y en esa carrera por la libertad nos dimos cuenta de cuan necesario es tener lugares propios, espacios nuestros, geografías que nos permitan hacer más grande esta idea-acto y que alberguen las salas de maternidad de una nueva humanidad.

Esta poesía la queremos convertir en un espacio con paredes, y queremos hacer de esta intención una excusa para seguir encontrándonos con los conocidos, y atrevernos a reconocer a los que hasta ahora no hemos visto. A eso le llamamos un centro social: Un punto de encuentro, de conspiración, de creación, de confrontación, de libertad y de lucha social. Los que iniciamos esta provocación nos venimos encontrando hace algunos años, incluso en experiencias parecidas. Pero nos sentimos faltos de escenarios propios, y hemos notado que no solo es un problema de quienes queremos pensar-hacer, sino en general de la mayoría de los que vivimos en sitios donde para estar es necesario pedir permiso. Y nosotros no queremos pedir más permiso, queremos hacer siguiendo nuestras intuiciones. Por eso pensamos que es mejor auto-financiar los espacios que estar buscando migajas de los poderosos o caridad de la cooperación institucional internacional. Queremos atrevernos a inventar formas de conseguir los recursos necesarios para mantener un lugar en el que encontrarnos.

Sabemos que gestionar un lugar no solo es pagar por él, sino ponerse de acuerdo con quienes quieran participar y creemos que la mejor forma de hacerlo es mediante las asambleas. Colocamos nuestra confianza en esta forma de construir decisiones porque creemos son metodologías directas de participación. En ellas, como en la práctica del día a día, anhelamos hacer realidad el ideal máximo de la igualdad y la libertad, permitiéndonos participar desde el sentirnos en las mismas posibilidades que los otros y con todas las ganas de explotar nuestras propias capacidades al máximo.

Las paredes no se cuidan solas, así que queremos ser sus guardianes como ellas lo serán de nuestras ideas. Por ello creemos que todos los que nos involucremos debemos participar directamente en las tareas para recolectar lo necesario para el funcionamiento del lugar (dinero, materiales, ideas) y su mantenimiento con la armonía necesaria para sentirnos felices en él (aseo, lúdica, decoración, mantenimiento). Los cuerpos y las mentes no se mantienen solos, así que también queremos hacer de ese, nuestro espacio, una cocina de ideas, conocimientos, oficios y sueños que nos permitan tener a la mano siempre las ideas y prácticas más útiles para sentirnos libres y solidarios.

Por ahora somos pocos, pero grandes en esperanza. De esta idea hacemos parte dos colectivos e individualidades. De los colectivos podemos decir que uno de ellos quiere participar en un centro social para difundir el pensamiento y la organización libertaria. El otro promueve la reflexión activa frente al consumo y quiere tener un espacio para poder seguir practicando un consumo solidario y consciente. En cuanto a las individualidades sueñan lo mismo que los otros, tener un espacio para hacer actividades que les permitan sentirse vivos, no con sangre sino con alegría en sus venas.

Tanto unos como otros queremos un lugar para leer, para organizar charlas, para compartir películas, para aprender y enseñar conocimientos y oficios, para compartir cafés y comidas cocinadas por todos, para tener donde encontrarnos, para hacer reuniones donde realizar nuestras campañas y mantener nuestras jornadas de reflexión. Sabemos que teniendo un lugar así funcionando podremos darle más vida cultural, política, social, económica a la ciudad, pero no por ello queremos creer que vamos a ser el centro o la cabeza de esa actividad cotidiana, no nos interesa que nos reconozcan por liderar o dirigir nada, solo que nos reconozcan por compartir y retar a la imaginación. Con esa conciencia es que queremos encontrarnos, formándonos-organizándonos desde lo individual hacia lo social. Hacernos un proyecto de sociedad posible, que remplace muy pronto este malestar que nos rodea a todos.

En Bogotá existen propuestas similares, por lo que nuestra iniciativa no constituye una excepcionalidad ni es absolutamente original. Pero no es el nombre o la idea (ambas cosas propias de una cultura eurocéntrica) sino el contenido del Centro Social lo que rescatamos como propio. Una relectura del término centro social y su contextualización a nuestra realidad, debe llevarnos a pensar en el doble ejercicio de concentrar la diversidad y a la vez, proyectarse hacia la sociedad a través de un aporte a la transformación de este espacio urbano que habitamos todos. Son dos ejercicios necesarios: reunir y difundir, encontrar y proponer hacia afuera desde esa sinceridad por medio de la cual reconocemos la complejidad del conflicto social que vivimos, pero también desde la esperanza que descansa en la posibilidad de contribuir a un cambio radical de la sociedad. Cambio que no es una opción entre muchas o la decisión de un grupo de jóvenes clase media privilegiados, cambio que es una urgencia para millones de habitantes de este país y de esta ciudad. Por ello no queremos un centro para nosotros solos y nuestros caprichos, queremos un centro para todos, en él queremos intentar disponer lo que requiera aquel que transforma su realidad hacia un mundo otro.

Siempre sería útil justificar con más detalle la necesidad de una iniciativa así en la ciudad. No vamos a acopiar acá un listado de problemáticas urbanas, sociales, políticas, económicas o culturales como si en realidad la vida de la gente pudiese fragmentarse de ese modo, o como si fuésemos conocedores de realidades que apenas vivimos marginalmente. Será en el encuentro y en la práctica de donde surja esa lectura, atendiendo siempre a la particularidad y la generalidad, a lo urgente y lo necesario. No queremos pre interpretar a nadie, ni caer en las trampas de aquellas fronteras ideológicas que ni siquiera tomamos en serio, o sometemos al debate. Deseamos encontrarnos con quien podamos, afectar y dejarnos afectar por otras ideas y acciones, probarnos en el combate del hacer y de la palabra, de la creatividad y la lucha. Se pueden crear miles de centros sociales para encerrarnos y protegernos de la realidad, o de la crítica, la discusión y la acción, pero eso no es lo que viven esos millones bombardeados a diario por ideologías dominantes por quienes urge una transformación y a nombre de quienes hablamos a veces, osadamente. El mundo real no es sólo el tropel o la marcha, la comida orgánica o el ambientalismo, el mundo real es la crudeza, la confusión, el dogmatismo, la ignorancia o la arrogancia de millones de seres humanos luchando para sobrevivir al capital y al Estado. A ello tendría que hacer honor lo “social” de un Centro como el que proponemos.

Como lo notan no queremos estar solos en este sueño, y si a ustedes les llega está invitación es porque creemos que podemos compartir muchas de las intenciones que tenemos. Ahora queremos saber si ustedes quieren, como nosotros, abrir un nuevo lugar físico para la esperanza. Sabemos que si ustedes y nosotros nos juntamos no necesitamos de nadie que nos autorice ni que nos patrocine. Por esto es que estamos convencidos que no queremos en nuestros espacios a partidos políticos, entidades gubernamentales ni nada que huela al estado o a iglesia. No quiere decir esto que nos negamos a encontrarnos con personas que crean y apoyen a alguna de estas expresiones, solo quiere decir que no queremos promover en nuestros lugares formas de organización social que creamos contrarias a la libertad. Todos somos bienvenidos con nuestras ideas así sean contradictorias, pero queremos hacer de este parto de imaginaciones una oportunidad para crear formas no autoritarias de vivir.

La invitación quiere convertirse en una provocación a conocernos en la práctica.

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